Cuidando del vínculo entre personas y animales

Proyecto Feel

 

Tras muchos años en protección animal hemos visto muchas casos que punzan estómago y corazón; entre ellos cuando dejan un animal tirado en la puerta de una protectora, perrera, clínica veterinaria, por la razón que sea: ya no sirve, no cuadra en la casa, han cambiado las condiciones familiares… y ahí se queda una víctima más de la irresponsabilidad y la crueldad. Sin embargo, es aún peor cuando un perro o un gato llega a uno de estos sitios y en casa ha quedado su compañero de toda su vida, la persona que le ha cuidado durante años. Es muy duro porque la ruptura de ese vínculo no es un acto intencionado, deseado o buscado, sino que viene sobrevenida por circunstancias ajenas a la voluntad y responsabilidad de la persona. A esa víctima animal se suma la humana que sufre la pérdida de su compañero de vida, de su familia. Esta persona seguiría cuidándolo y queriéndolo si no fuera porque circunstancias de salud, movilidad, vulnerabilidad, violencia doméstica o mala información le impiden hacerse cargo de él.

Para ambos es de importancia, a veces vital, seguir juntos y sin embargo son separados brutalmente, muchas veces de la noche a la mañana, sin haberse estudiado otras posibilidades y alternativas que no generen tan grave impacto para todos.

Desde FEEL contemplamos tres frentes humanos principales, que no exclusivos:

Nuestros mayores

Cada vez hay más personas mayores en nuestra sociedad, algunos cálculos indican que para el año 2050 habrá cerca de dos billones de personas de más de 60 años en nuestro planeta, y los estudios los importantes beneficios que otorga la convivencia responsable con un animal, beneficios en términos de bienestar físico, psicológico,  emocional y social, ayudando entre otros a mantener una vida activa, social y personalmente y generando además un impacto positivo en términos económicos, de bienestar animal, entre otros. 

Conseguir que ese vínculo no se rompa, y que las personas mayores y los animales  sigan disfrutando y beneficiándose de esa relación e interacción  debería ser un objetivo institucional dentro de unas políticas de salud y envejecimiento activo, así como de protección animal. Mientras llega ese momento queremos poner nuestro granito de arena ayudando/garantizando/facilitando el mantenimiento de ese vínculo.

Personas víctimas de violencia en el hogar

Ante el drama social de la violencia doméstica, se conocen cada vez más casos de personas víctimas de esta violencia que no abandonan su hogar o  no denuncian a su maltratador por miedo a las consecuencias que puedan recaer sobre su animal o por la imposibilidad de marcharse con él. Estos animales se convierten en un arma de chantaje emocional que pone su vida y la de la persona maltratada en peligro. Los pisos de emergencia no admiten animales, lo que dificulta que estas personas encuentren una vía de escape al negarse a abandonar a sus compañeros. Queremos dar apoyo en esos casos, ocupándonos de los animales temporalmente, mientras estas mujeres u hombres reorganizan su vida y encuentran un sitio donde establecerse con su/s perro/s o gato/s.

Personas en situación de vulnerabilidad o circunstancias especiales

De la relación con Servicios Sociales, hospitales o otras instituciones sociales detectamos casos de personas que temporalmente necesitan ayuda con sus animales (bien a domicilio, bien recolocando al animal) y, que ante la falta de apoyo, en muchas ocasiones se ven abocadas a deshacerse de él. El número de personas que vive sola y que carece de familiares o amigos que puedan ayudarles crece cada día en nuestra sociedad, ante una hospitalización, una enfermedad, un postoperatorio, se les hace imposible ocuparse adecuadamente de su compañero y la solución que se les suele ofrecer es el abandono. FEEL aporta el apoyo para que se mantenga la relación el tiempo que sea necesario.

Nuestra labor se desarrolla de diversas maneras:

  • alojamiento temporal de los animales en casas de acogida
  • atención de los animales a domicilio con voluntarios de la asociación, en casos de personas con dificultades de movilidad.
  • asesoramiento y apoyo sobre convivencia responsable y adecuada para personas y animales. Muchas veces el desconocimiento hace que las interacciones parezcan menos positivas y se experimenten dificultades en el día a día, planteándose tirar la toalla. Con la información precisa la convivencia puede mantenerse de un modo beneficioso para todos.
  • Reubicación definitiva de los animales cuando no haya más opciones, con el compromiso de mantener el contacto con el anterior compañero humano. No queremos que una separación física forzosa suponga el no saber más de los animales con los que se ha compartido una vida. Correos, whatsapps, llamadas, fotos, visitas ocasionales se mantendrán siempre que sea posible.
  • Producir, aunar, analizar y difundir información que permita generar un cambio positivo para las personas y los animales a través de la adopción de políticas públicas integrales, y prácticas que mejoren la calidad de vida, a través del mantenimiento del vínculo entre ambos.
  • No ofrecemos ayuda financiera o económica.

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