Pelayo, a por una nueva vida
Categoría: Día a día
Era un caso más, un caso en el que consideramos que teníamos que involucrarnos, que la situación de la persona de Pelayo era dura, que necesitaba apoyo, que quería a su perro, que buscaba ayuda por unos meses hasta reorganizarse y tener vivienda para los dos. No era un caso de extrema vulnerabilidad o urgencia pero sí parecía una unidad familiar que necesitaba una mano amiga para no separarse definitivamente. Y así llegó Pelayo a FEEL, al principio curioso, luego muy descolocado, después triste y ahora resignado. No hemos vuelto a tener ninguna noticia de la que era su persona, ni al día siguiente ni después ha preguntado por él, ni nos ha contestado llamadas, whatsapps o mails, No sabemos si ha sido un abandono encubierto (alguna vez nos tenía que pasar) o que le ocurrió algo al poco de salir de FEEL (esperamos de corazón que no). No estaba obligada a recogerlo ni a preguntar por él, no le exigimos nada, pero es triste sentirle abandonado, y ha perdido dos meses en un chenil, cuando podríamos haber empezado a buscarle un hogar de verdad hace semanas.
Es un perro de casa, de familia, no rompe, es limpio, adora su butaca, es tranquilo, solo se desborda de energía cuando nos nota cerca, quiere contacto humano. Es regio y noble, don Pelayo, tienes que conocerlo.

PUEDES AYUDAR DE MUCHAS MANERAS
consideraron que el apoyo de FEEL serviría, entre otros objetivos, para garantizar la estabilidad emocional de Luz y para promover la recuperación del vínculo con ambos animales como motor de cambio y mejora para ella. Pocas veces hemos visto definido por lo que FEEL trabaja de manera tan precisa y clara, pocas veces se entiende lo que nos mueve de forma tan exacta. Vamos a cuidar de Harah (marrón y blanca) y de Trevor (pelo pincho) unas semanas e iremos contándole a Luz sus vivencias; son dos perros cariñosos y tranquilos, dulces y caseros, relajados al poco de estar en el chenil y recibir sesión de relax y confianza. Luz va a sacar esa fuerza que hoy nos ha mostrado que lleva dentro para independizarse lo antes posible y vivir como un todo de nuevo. Son familia, tendríais que haberles visto.
Max es jovencito y muestra la inseguridad de los perros que han sido muy arropados por su familia, al principio le ha costado irnos admitiendo pero es tan bueno y busca tanto el cariño que con un poco paciencia, suavidad y lata rica se rinde a un buen paseo de mimos y carreras. Está muy apegado a su humana y este impasse se le está haciendo un poco cuesta arriba pero esperamos que su familia pronto se reorganice para venir a buscarlo 




