NALA FELIZ
Categoría: Día a día
Al ver las publicaciones de Kiara, quien sigue esperando acogida o adopción, muchos nos habéis preguntado por Nala, la otra perrita de Pablo. Nala se queda para siempre en la casa que la acogió al irse Pablo. Hay gente que lo llama química, otros energía, algo fluyó desde el primer momento y se sentía una conexión especial entre ellas, entre Nala y Aida. Aida no buscaba ampliar la familia, solo ayudar, sin embargo desde el minuto cero algo caló profundo. O simplemente el cosmos se alineó.
Nala es una perra feliz, bueno cualquiera lo sería paseando por donde ella pasea, pero también porque es entendida, querida y respetada, y a nosotros nos encanta oír a Aida hablar de ella, y ¡cómo se le iluminan los ojillos en esos momentos!


deben ir en los posts para llegar a más gente, pero es que es ¡muy difícil! Aparte de su color, es que en cuanto te ve viene a pegarse, al milímetro, a restregarse, ronronear, hacer la croqueta y ¡es imposible que pose! Negri es una de las gatitas que estaban en las instalaciones de FFEL cuando llegamos; pensamos que eran gatos ferales, felices de vivir allí en libertad; pero lo cierto es que es una gata más sociable y cariñosa que el 90% de los gatos que tenemos en casa, que suelen ser ¡unos descastados! 
s gata para un sillón, un regazo y muchas muchas manos acariciándola.
Ay, esta es la carita que tenía esta mañana Isqa, una de nuestras nuevas compañeras que busca acogida o adopción. Ha pasado por veterinaria para chequeo y puesta a punto, aunque muy a punto de momento no la hemos podido poner, pero no desistiremos. Tiene los cuartos traseros bastante afectados (como buen pastor alemán), con displasia bilateral y además la rótula con artrosis por una fractura antigua del ligamento cruzado. Al sedarla, hemos «aprovechado» (yuju) para quitarle un tumorcito de la mama y lo hemos mandado a biopsiar, y luego alguna pequeñez más 

Hemos estado recogiendo a Piki en el Centro de Protección Animal de La Fortuna, junto con su humana. Por circunstancias dramáticas, hace doce días Marta terminó en el hospital y Piki en el CPA. No os imagináis, o seguro que si, lo que fue cuando se vieron, qué saltos daba Piki de alegría y qué abrazos le daba Marta y qué fuerza hacíamos el resto para no llorar sintiéndolas. Juntas desde hace muchos años, ahora pasarán separadas en cuerpo pero no en alma, lo que esperamos sea una temporada cortita. A Piki le buscaremos una casa de acogida donde estará en familia y Marta tendrá la tranquilidad de saber que no corre peligro y que en cuanto normalice su situación en volandas se la llevaremos. Tenemos que echar una mano antes estas realidades que separan familias multiespecie y que necesitan un apoyo para que la separación no sea definitiva ni traumática.
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